Siempre nos queda París


Tomado del blog semanal de Beto Ortiz en Peru21, escritos que me gustan, sobre todo cuando hablan de uno sin estar en el.
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Cansado de jugar a lanzarme las pepitas del popcorn, el niño que habla en holandés se ha quedado convenientemente dormidito junto a su mami bajo el sol francés. Y mientras la voz en off del guía nos explica la historia de cada iglesia y de cada puente en cuatro idiomas, ella y yo procedemos a besarnos otra vez, separando los labios, rozándolos, mordisqueándolos, separándolos y volviéndolos a juntar. Es por esta recompensa que esperamos tanto tiempo. Total, es París como en las películas y es lo que se supone que hay que hacer en estos casos. Tendríamos que haber comenzado por ahí. Tendríamos que habernos querido mucho, por supuesto, pero primero teníamos tantas otras cosas por hacer. Yo quería ser profeta en mi tierra y tú querías marcharte bien lejos de aquel país que se desfondaba, que se caía a pedazos, que se desangraba. Es un domingo soleado pero no caluroso, un día milagroso, espléndido, perfecto. Un barco que navega por el Sena. Le Bateau Mouche. En la cubierta, quinientos turistas de todo el mundo, la inmensa mayoría proveniente del Japón, bullicioso y temible pelotón de fotografía. En medio de ese muestrario de la raza humana, mi eterno amor de Estudios Generales, Universidad de Lima, período 85-I y yo. Nos hemos encontrado después de veinticuatro años. Veinticuatro. Y por alguna extraña razón sigo recordando que su día es hoy. Mon cher Amèlie Poulain! Lo más probable es que este mail no te llegue jamás pero porsiacasito te aviso que je suis a Paris thinking of you y hoy que es día de tu santo te las cantamos así y ya que estamos menos lejos que nunca, mi número es el 01 56 55 50 04 Hotel 29 Lepic. Habitación 26. Post-data: Je t’aime. Yo tenía que quererte, ciertamente, pero después, más adelante, no todavía. Todavía no había hecho nada interesante de lo que pudieras estar orgullosa, así que primero tenía que escribir y publicar en los periódicos, o mejor aún, salir en los periódicos, o más exactamente en las portadas de unos periódicos que, de haberlos visto, habrías caído fulminada de la risa o la vergüenza. ¿Beto? Is that you? Estoy en Bruselas, pero tranquilo que es apenas una hora de distancia, así que mañana mismo, a las 15:59 en punto, te quiero ver plantadito en posición de firmes en la estación del tren, Gare du Nord. De tu hotel queda a veinte minutos de camino, recógenos, así nos escoltas a mí y a mini-me por las preciosas calles de París. No te vayas a equivocar de andén, despelotado, fíjate bien en los tableros, Bruselas se escribe Bruxelles. ¿Y tú? Tú también tenías que quererme pero, claro, no así, porque el amor no llega así de esa manera, porque tú eras la muchacha bellísima del corte punk, las piernas y la risa subversiva, y yo para ti era apenas el loquito que te escribía cartas de treinta páginas a mano, el hermanito ocurrente y chistosón, el amigo chanquis que te sacaba del apuro y –peor aún– también la amiga. Algo así como la amiguita gordipepa que se conforma con sentarse a escuchar tus penas. Eran otros tiempos. Entonces yo no era quien soy ni tenía aún esta vida imaginaria. No tenía ni una sola de las historias ni de las canas que ahora hacen que te parezca tan interesante y tan seguro de mí mismo –¿estás segura?– ni tenía ni un carajo de ese supuesto je ne sais quoi que me atribuyes, de esa especie de arrogancia que ahora resulta que te encanta.
¿Viste esa noticia de la araña y la mosca prehistóricas que estaban a punto de trenzarse y de pronto les cayó encima una gota de resina de un árbol y se quedaron intactas pero atrapadas por miles de años en el ámbar? Intactos pero atrapados en el tiempo. Fosilizados dentro de una gotita de miel. Romántico, ¿no? Dos insectos congelados de amor. Eso somos. Romantiquísimo. El tiempo no ha podido contra nosotros. El tiempo no nos ha hecho ni cosquillas. Es como si alguien hubiera presionado el botón de PAUSE. Y ahora nos hubieran vuelto a dar PLAY. Esa es la palabra: PLAY. Let’s play. Y entonces ha vuelto a sonar la canción de Depeche Mode que estábamos bailando aquella noche de 1988 en el Mediterráneo Night: Let’s play master and servant. Y hemos vuelto a abrazarnos y a reírnos y a sudar igual. Hemos seguido bailando como si todo nos hubiera pasado. Nuestra música no cambia: Where is your tenderness? There is it. Total, es París, y para que esta película quede perfecta solo nos hace falta un diálogo medianamente inteligente. Es ahí, en la cubierta del navío, donde decido recitar al revés el final de una obra de teatro que vi en Lima y lanzo la pregunta:¿Quieren casarse conmigo? Tú sueltas una vez más el agua de esa carcajada que amo. Después me das algunos besos más sin decir nada, y así seguimos besándonos hasta que ya no queda ni un solo japonés en todo el barco. Y finalmente me das la única contestación imaginable: ¿Estás tú loco? Je ne sais pas. Dos de la tarde. La navegación ha llegado a su fin, nos bajamos en silencio, recojo del piso la botella vacía de champán, envuelvo al niño dormido con mi casaca y lo cargo hasta el taxi que nos lleva a Gare Du Nord, la estación a la que acaba de llegar el tren en el que regresas a tu vida europea, a tu ininteligible ciudad donde te esperan tu novio internet, tu oficina de ventas, tus clases de holandés. Stop. Leo todo lo que acabo de escribir y siento que es insuficiente, que se queda corto, que no está a la altura. Creo que hay que escribirlo todo de nuevo. Hagamos eso, ¿qué te parece? Escribámoslo todo de nuevo, señorita. Estás loco, repites, riéndote. Estás recontra loco. Pero para que no estés triste te diré algo, querido: tú eres the reluctant peruvian, y ahora que regreses y te tengas que volver a levantar todos los días a las cinco de la mañana y te veas envuelto en tu vorágine de personajes, figuras, eventos, primicias, yo me volveré exactamente lo contrario, el antipersonaje, el antievento, porque voy a ser siempre lo que no va a suceder. Nos escribiremos emails una navidad sí, una navidad no. Pegaremos nuestras fotos con imanes en la refri. Pero las cosas seguirán siendo como tienen que ser.
Por la ventana del vagón que se marcha, alcanzo a verlos jugar con un cursi souvenir que les compré: una esfera de cristal. Dentro de ella, la nieve se precipita suavemente sobre la soñada ciudad en la que por fin fuimos felices.

Yo tenía que quererte, ciertamente, pero después, más adelante, no todavía.

Tengo clases a las siete de la mañana todos los días de la semana laborable. Es increíblemente molesto levantarme para escuchar a algunos que creen tener en sus manos nuestras vidas, sueños, tiempo. Lo saben y disfrutan hacernos sufrir; en resumen, odio levantarme a escucharlos, pero tengo que hacerlo, sin ello no salgo de la Facultad y realmente mi mayor anhelo ahora es terminarla, así que me reprimo y voy.

He programado el despertador de mi iPhone a las 6.30 am, la Universidad es cerca a casa, solo que siempre estoy al acecho de cualquier microbusero que me lleva con lentitud o rapidez, le da igual, el no sabe que existo, y a mi no me importa realmente quien es, que le pasa mucho menos, solo le pido "Llega rápido porfavor!"

Duermo temprano porque he encontrado el sentido de que "duermo temprano es igual a que no me levanto de mal humor", así que como no quiero levantarme con el pie izquierdo trato de seguir este nuevo mandamiento. Aun así, pongo mi celular en MODO NO MOLESTAR, osea, si me llaman de las 12 de la noche hasta las 6.30 la llamada se desvía y nadie fastidia, todos felices. Lo que me alegra en sobremanera es que funciona muchas veces, aunque a veces me pierdo una fiesta sorpresa o el ultimo chisme de la facultad, y al día siguiente viene la recriminación de "porque no contestas el celular? te tenia la ultimita y tenia que contártelo". Bueno, igual siempre me entero de esos noticiones, así que no me aflige, aunque finjo que me siento el peor al no contentar mensajes de texto o llamadas a tiempo, que mas da, mi sueño es mio y no lo vendo " ni por un plato de lentejas"

Pero, y todo tiene un pero, ha pasado algo que me hace dudar de mi religioso cuidado a mis horas antes de clases. Cuando volví a casa después de años, he sentido que hay mensajes y llamadas que valen la pena contestar a tiempo. Mi primer día en casa "ELLA" me dijo "llámame, escríbeme por favor, prometo responder, prometo llamar". Desde ese momento lo tome un chiste, como los tantos que tenia antes de irme, el plan del mensajito de texto a media noche, mensajitos picarones, sin emoticones tontos pero con contenido difícil de entender, a veces fastidiar, a veces insinuar, a veces solo nada de nada, la cosa era eso, divertirse escribiendo y muchas veces esto podía generar consecuencias, tengo buenos recuerdos de ello y me rió, solo eso. Pero esta vez era diferente, sus mensajes eran sinceros, sus llamadas eran de "ven! te necesito" y no eran palabras al aire, realmente estaba sola y yo desocupado, que grata coincidencia!

Hace poco la invite a mi vida persona, en el sentido mas literal de la frase, nada de cursilerias. No acostumbro invitar amigos a conocer mi familia ni a mi vida social personal, y si lo hacen solo es muy someramente, nada interno. Con ella es diferente. Quizás voluntario, quizás sin querer, pero ahora ella es parte de mis actividades, de mi vida diaria. Es increíble como hemos llegado a esto pero por lo menos yo nunca lo planee, fue espontaneo, y eso me alegra, parece ser que hay algo diferente con ella, como una complicidad secreta: nos preocupamos mutuamente, nos celamos, a veces peleamos y nos reconciliamos, salimos y reímos por horas, ella me conquista con sus preguntas, yo me emociono con sus "hablamos luego", nos queremos, es verdad. Aun no entiendo esta relación sin relación, por lo menos la formalidad no esta, no es mi estilo, siempre he llevado la teoría que es mejor para mi las cero ataduras, no me motiva los títulos y por ahora no los veo en mis planes. Pero a veces, cuando salimos con amigos he escuchado un comentario certero de "Parecen marido y mujer" y me asusta, a ella le divierte, a mi no.

No quiero divulgar abiertamente mi percepción de esto: uno porque no lo creo necesario, dos porque aun ni yo mismo se como va esto, pero si lo tuviera lo guardaría para mi, tenlo por seguro.

Volviendo a la raíz de esto; el tema es que no creo que esto no le haya pasado a otro, pero mi confusión crece cada vez que me escribe, y yo se bien que escribe de tal manera que me pongo reflexivo, me rió solo, a veces reniego por la negatividad de una salida o por cualquier otro, pero cuando pasa eso ella me termina escribiendo "sonrie!" y realmente sonrio. Hace poco fui de vacaciones fuera de la ciudad, la noche que me iba discutimos, yo siempre estupido lanzando el peor chiste del mundo, tan malo que ella se molesta, no me fue a despedir al terminal de buses, yo me lamento y le escribo mis perdones sinceros en un mensaje e inmediatamente recibo una llamada de ella, me sorprendo, me da miedo, apago el celular, no era momento de hablar. En la mañana lo vuelvo a prender, 08 llamadas perdidas y un mensaje, me alivia el alma, me pone feliz. 

Ella me llama a las 05:00 am, tiene clases en la facultad a las 06:00 am y no duda en malograr mi sueño, sabe que aunque tengo el peor humor de mundo en la mañana pero no puedo enojarme con ella, es casi imposible, me dura horas, ni un dia! cosas de la vida...

Hablamos, yo casi inconcientemente, ella se ríe de las estupideces que digo cuando estoy entre lo dormido y lo despierto, es el tema de conversacion del dia, no me molesta, pues a veces la llamo a la 01:00 de la madrugada cuando estoy en medio de una fiesta y le digo: Que haces? ella me cuelga, tiene sueño, y la vuelvo a llamar, es una rutina perfecta.

No me enojo cuando veo: "Ella" LLAMADA ENTRANTE en la pantalla de mi celular a la madrugada, ni un nuevo mensaje a altas horas, he programado el MODO NO MOLESTAR para que ella si suene como ringtong, y los demas no. No, ella no logro calmar mi furia ciega a las llamadas impertinentes a esas horas, solo que me alegra que me llame, no se aun como pasa esto pero tampoco lo quiero pensar mucho, solo se que eso pasa y ya. 

Lo unico que espero es que sus llamadas no acaben, que su humor al escribir mejore, que me alegre el alma con esto. Lo unico que espero es que no se canse de mi desidia, de mis chistes desatinados, de mi falta de decision entre nosotros, espero que yo no me canse de sus "se supone", de sus "sonrie", de sus "hablamos luego"...



























Corrupcion


Tu razón, amada mía, es tan pura...
No necesito consentimiento tuyo para corromperte,
pero prefiero disfrutarlo ahora.


Tu mente es tan complaciente, inmaculada ante cualquier puritano,
que hoy decidiste seguirme hasta el final de mi camino.
Toma mi mano y déjame arrastrarte hasta esa desauciada aurora.

¿Ves? Vidas inertes, sin sentido, como la nuestra.


Aquí le dimos luz propia a la luna para que el sol sea solo un mito,
a partir de eso las sombras son eternas, como los pasos que perdemos
mientras te arrastro a tu perdición.

No te sujetes a mí,
ahora no necesito que me recuerdes que vivo, pues no lo hice nunca.

Nadie nos mira ahora,
me perteneces en esta selva espeluznante.


No pidas que te abrace porque el miedo aquí es lo que se respira.
Tu mente es tan pura, amada mía.

Y no te reprimas,
el dolor sera eterno pero a mi lado sera mucho peor.


No debiste seguirme hasta el final, amada mia.
Ahora la aurora muere, como tu inocencia en mi pecho...

Llovizna en aromas



Ya es de noche, las luces ya han caido,
la gente pasa por entre las calles y todo pasa en dinamica eterna.
Pasos cortos, pensamientos agotados, se ve que el dia ha acabado,
todos regresan por su propio camino, lo puedo ver.


El gris del viejo cielo se suma al amarillento declive del sol.
Los faros coloniales de esta plaza marcan las pisadas polvorientas
impresas en esta acera, esta vive en sus rastros.
No me interesan ver sus rostros, una taza de agua caliente me detiene
por un tiempo para fotografiar los pasos que acaban de perder.
Para unos esto es diario, de rutina, para mi no.


Una timida lluvia se aproxima y todos huyen de ella.
De pronto me inunda el aroma de la tierra mojada, sensibiliza mis sentidos,
un libido incontenible, casi etereo.


El aroma permanece, pero se lleva los rastros que con tanto detenimiento
las contemple esta noche.
La gente ha ido a casa pero yo sigo mirando.


Es inutil, las imagenes no volveran.
Pero no encuentro mejor oficio que disfrutar un trago caliente
y observar con religiosidad, casi perpetua, lo que otros no notan.


Estoy convencido que no lo notan,
yo me conformo con una tarde soleada,
una taza caliente y la caida del sol a las seis.






Antes de partir

A lo lejos, un grupo de ancianos veia el sol y
disfritaba del dolor de su lejania.
Sus brazos ya no se dirigian a nada,
el dia pasaba y ya no veian su behemencia.
Su mente, absorvida por el trago y el sucio
ardor de sus manos daban presagios insolentes.
' Sentado bajo una cruz,kavilando,
sobre el desorder sin bar de este mundo,
son rendijas de luz a la vida,
son rendijas de sol a la historia '
No han perdido la razon,
el efecto desavanecedor para unos es
fuerza eterna para el.
Lo veo cavar,
el vacio de su mirada me hace entender su respeto,
el agua brotara cerca de él para vivir...
para sobrevivir.
' caminando por el mundo, voy buscando,
mis eslabones perdidos mas antiguos,
busco entender la doctrina de los hombres,
busco entender la enseñanza de los dioses... '
Llegara la noche y volvera a casa, su mujer
los espera con una sopa caliente, un fogon a medio apagar
y sus niños, ojos de sueños, lo esperaran ansiosos.
Una rueda de lagrima corre por su
polvoriento abrigo,
finalmente habia encontrado su lugar.
' sentado frente al fogon tiritando,
siento el chamuscar del hombre y sus sueños,
mis hermanos laborando noche y dia,
mis hermanos laborando sin descanzo... '
Un ruido lo desperto, no habia amanecido aun,
pero el aguacero caia y el agua desbordaba cerca suyo.
Abrazo a su hijo, besa a su mujer.
Hace mucho que dejamos de soñar,
encontraste la felicidad en un plato de sopa caliente,
un puñado de coca y el abrazo de tu mujer y tus niños...
' y luchando eternamente por la vida
tiritanto,kavilando,voy buscando... '
Subamos una vez mas, viejo amigo,
quiero sentir la brisa limpia
del amanecer.
No enmudescas, dejame partir.
Tu encontraste un lugar donde volver.
Yo todavia lucho por presenciar otro amanecer
junto a mi mismo...




Un haz de luz bajo a tus pupilas,
las desvanecieron para ver,
para respirar,
para sentir.
El color oscuro nos detuvo de repente,
era el momento de parar.
Nos vimos las caras,
mas viejos,
mas cansados que ayer,
mas sabios quizas,
mas muertos ahora.
No podemos ver atras, querido.
El dia a acabado hace un tiempo,
la luna aun lucha con sus sombras,
'ves?'.
Me siento al pie de la fogata improvizada.
El crepitar del madero me recuerda
cuan lejos estoy,
mas cerca...
'¿de donde?'
mi camino se agota..
y no encuentro mas excusas...
para seguir

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